Tres generaciones. Un valle. Una rosa.
Cultivar y cosechar la rosa damascena búlgara es una tradición familiar que lleva más de tres generaciones. Alteya Organics nació formalmente en 1999, pero la historia de esta familia en el Valle de las Rosas de Bulgaria empieza mucho antes, en los primeros años del siglo XX.
Sus campos están enclavados entre dos cadenas montañosas cerca de Kazanluk, en el corazón del valle. Un microclima único, suelo fértil y agua de manantial propia: las condiciones que hacen que la rosa damascena de esta región sea diferente a cualquier otra. La misma flor, el mismo suelo, la misma familia.
Lo que distingue a Alteya no es solo el origen, sino el control total del proceso: cultivo, cosecha, destilación y formulación todo ocurre en sus instalaciones. Su método patentado de destilación al vapor extrae las esencias florales conservando la sinergia completa de la planta, no solo sus componentes aislados. La rosa damascena tiene más de 300 compuestos aromáticos y activos; perderlos en el proceso significa perder parte de lo que la hace valiosa.
La marca ha estado presente en ferias internacionales como Biofach Vivaness en Nuremberg, Natural Products Expo West en California o Cosmoprof Hong Kong, y sus productos han sido destacados por medios como ELLE, People Magazine, InStyle, Organic Spa Magazine o la Semana de la Moda de Nueva York.
Toda la gama lleva certificación USDA Organic y está libre de parabenos, ftalatos, fragancias artificiales, colorantes, aceite mineral e ingredientes de origen animal. Sin concesiones.
Si te importa saber de dónde vienen los ingredientes de lo que te pones en la piel, y que haya una familia detrás que lleva más de cien años cuidando esas plantas, Alteya tiene mucho que contarte.
En Beauty Made Easy crean pequeños artículos de belleza cotidianos imprescindibles en cualquier bolsa de maquillaje, bolso o incluso bolsillo.
Y aunque sus productos son pequeños, han sido diseñados con mucho amor y un gran mensaje:
“La belleza está en todas nosotras en diferentes formas y matices, cada una tiene debe encontrar la suya. Búscala con una sonrisa y actitud positiva.”
Biocenter nació en 2009 en Valladolid con una idea clara: que cuidarse bien no tiene por qué implicar ingredientes que dañen tu salud ni el planeta. Lo que empezó como una distribuidora de confianza para tiendas ecológicas de toda España se convirtió, en 2014, en una marca propia con nombre y formulaciones propias.
Hoy, Biocenter produce y distribuye más de 600 referencias de cosmética, higiene y limpieza ecológica. Pero lo que más me llama la atención de esta marca es que ha sido coherente desde el principio: fueron de los primeros en alertar sobre los disruptores endocrinos en cosmética, de los primeros en usar envases de plástico 100 % reciclado cuando nadie lo hacía, y de los primeros en apostar por solares seguros para el ecosistema marino mucho antes de que fuera tendencia.
Sus fórmulas prescinden de parabenos, SLS, SLES, PEGs, perfumes y colorantes sintéticos, derivados del petróleo, nanomateriales y metales pesados. Todos los productos están certificados como veganos y han sido testados dermatológicamente. La línea de hogar cuenta además con la certificación de ICEA (Instituto para la Certificación Ética y Ambiental), uno de los sellos de mayor exigencia para detergentes ecológicos en Europa.

La empresa BIOTURM GmbH tiene su sede en Westerwald y fue fundada en 2001 por Martin Evers, que cuenta con más de 25 años de experiencia en el negocio de los alimentos orgánicos y los cosméticos orgánicos. Como pionero orgánico, se involucra desde el principio, primero como director gerente de "Martin Evers Naturkost", más tarde también fue responsable de la compañía "Bruno Fischer Naturkost". Hizo una gran cantidad de investigaciones y pruebas con alimentos orgánicos y productos lácteos y rápidamente reconoció que los componentes del suero orgánico en particular cumplen con la piel. Investigaciones adicionales conducen al complejo activo lactointensivo
