El Jardín de las Lilas es un proyecto familiar del Empordà que cultiva sus propias plantas aromáticas en una finca ecológica, con principios de permacultura y siguiendo el calendario lunar. Las destilan a fuego lento en alambique de cobre y obtienen hidrolatos artesanales sin conservantes, pensados para cuidar tu piel y también tu bienestar.
En El Jardín de las Lilas todo empieza en la tierra. Alberto Miralta y Ana Gayoso cultivan sus propias plantas aromáticas en una masía del Empordà, en Girona, y las transforman ellos mismos en hidrolatos ecológicos artesanales. Es un proyecto familiar y pequeño, en el que controlan cada paso: de la siembra al frasco.
Lo que más me interesó de ellos es su manera de cultivar. La finca está diseñada con principios de permacultura y certificada en agricultura ecológica, y las cosechas se adaptan a los ritmos de la naturaleza: recogen cada planta a mano, en su punto justo de maduración y siguiendo el calendario lunar.
La destilación también es artesanal. Destilan la planta fresca en un alambique de cobre, a fuego lento y en pequeñas cantidades, en un proceso largo y sosegado para que los principios aromáticos pasen al agua sin alterarse. El resultado son aguas florales con entre 200 y 400 mg de aceite esencial por litro, junto a las moléculas hidrosolubles que solo se encuentran en el hidrolato.
Cada lote pasa un control microbiológico y no lleva conservantes, gracias a su método de higiene y elaboración. Trabajan con registro sanitario, trazabilidad completa de la planta al envase y análisis por cromatografía en laboratorio independiente. Envasan en vidrio violeta biofotónico, que protege el contenido de los rayos del sol y prolonga su vida útil.
Son hidrolatos pensados para cuidar tu piel y también tu bienestar.