La piel sensible no necesita más ingredientes, necesita los ingredientes correctos. Esa es la convicción que llevó a Maite García de Cortázar a crear Lamia Biocosmética en 2017, después de años lidiando con su propia piel hipersensible y formándose en formulación ecológica en la escuela británica Fórmula Botánica. Lamia nace en el País Vasco, concretamente en Manurga (Zigoitia, Álava), entre bosques de robles que inspiran su propio nombre: en la mitología vasca, las lamias son criaturas que habitan en las cuevas de esos bosques. Un origen que no es anecdótico: refleja un vínculo profundo con la naturaleza que está en el centro de cada fórmula. La propuesta de Lamia es radical en su sencillez: fórmulas 100% activas, sin agua ni rellenos. Cada producto está elaborado artesanalmente en pequeños lotes con aceites vegetales de primera presión en frío, extractos vegetales —muchos obtenidos por extracción con CO₂ supercrítico, sin disolventes químicos— y aceites esenciales aromáticos. El resultado son texturas sedosas, ligeras y con una carga aromática que convierte cada aplicación en un ritual sensorial. La gama está pensada íntegramente para pieles sensibles y reactivas: pieles que se irritan con el calor o el frío, que enrojecen con facilidad, que reaccionan a los cambios hormonales o ambientales. Fórmulas con pocos componentes, pero elegidos con criterio, que calman, equilibran y fortalecen la barrera cutánea sin agredir su microbioma. Su compromiso con la transparencia está respaldado por certificaciones: los productos de Lamia están certificados por Bio.Inspecta bajo la norma BioVidaSana, en la categoría I (producto ecológico), y reconocidos con el sello EcoPlus. El 90% de los ingredientes son ecológicos certificados; el 10% restante corresponde a componentes técnicamente necesarios para la estabilidad de la fórmula que aún no tienen producción ecológica disponible. Ningún parabeno, ningún PEG, ninguna fragancia sintética. Lamia ha sido reconocida con los Organic Clean Awards a nivel nacional y recomendada en los Beauty Shortlist Awards internacionales. Vegana y no testada en animales, la marca apoya además el comercio justo y los productores artesanales de materias primas.