Matarrania nació del conocimiento acumulado durante siglos en el medio rural aragonés: las plantas que crecen silvestres en el Matarraña, los métodos de recolección tradicionales, las fórmulas antiguas con las que se cuidaban la piel en esa tierra. Evelyn Celma las rescató, las formuló con rigor y en 2007 comenzó a producirlas de forma artesanal en Peñarroya de Tastavins, un pequeño pueblo de la comarca. Desde entonces, Matarrania no ha cambiado su manera de hacer las cosas.
Es la única empresa española de cosmética con el 100% de sus ingredientes certificados ecológicos por la Soil Association, la entidad certificadora más antigua del mundo, con los estándares más exigentes de Europa.
Ninguna fórmula lleva agua. Cada mililitro es principio activo puro: aceites vegetales vírgenes de presión en frío, extractos de plantas silvestres mediterráneas, ceras naturales. La textura es densa, untuosa, de absorción más lenta de lo que puedas estar acostumbrada, y eso es exactamente la señal de que está trabajando. A la mañana siguiente la piel lo nota.
El 90% de los ingredientes proceden de menos de 300 km del laboratorio. Las plantas se recolectan de forma silvestre, respetando los ciclos naturales y la biodiversidad del entorno. Y en el centro de todo está siempre el mismo ingrediente: el aceite de oliva virgen extra ecológico, protagonista de la tradición mediterránea y base de todas las fórmulas de la marca.
Los productos de Matarrania piden tiempo. Poca cantidad, masaje lento, absorción pausada. Esa es su filosofía: recuperar el momento del cuidado como un ritual propio, sin prisas. Una idea que conecta directamente con la cultura del territorio del que viene la marca.
Las fórmulas no contienen conservantes, aceites minerales, parabenos, siliconas ni perfumes sintéticos. Son 100% veganas y ningún producto ha sido testado en animales. El envase es de vidrio con un 30% de material reciclado, la caja de cartón FSC impreso con tintas vegetales, y cada año la marca destina el 0,7% de sus beneficios a proyectos locales de desarrollo sostenible en la comarca del Matarraña.