Labiatae es una empresa familiar española con más de 30 años de historia, ubicada en la cara norte de Sierra Nevada, a 1.200 metros de altitud. Desde allí cultivan, recolectan, destilan y envasan sus propios productos: una cadena completa que empieza en la tierra y termina en el frasco que llega a tus manos.
Todo comenzó con la pasión de Rafael Mesas por las plantas aromáticas y los aceites esenciales ecológicos. Con el tiempo, ese proyecto creció y se fue ampliando, siempre fiel a los mismos principios: cultivo sin pesticidas, extracción sin disolventes y formulación solo con ingredientes autorizados por los estándares de la cosmética ecológica. Hoy la empresa la dirige Mª del Mar Gurrea, con el mismo rigor y la misma filosofía de origen.
Sus aceites esenciales se obtienen por destilación por arrastre de vapor en alambique, el método tradicional que conserva íntegras las propiedades de la planta. Los aceites vegetales se extraen por presión en frío, sin refinar, para preservar toda su fracción activa. Y todo se envasa en vidrio topacio, que protege los aceites de la luz y garantiza su conservación.
La certificación ecológica CAAE avala prácticamente toda la gama, con trazabilidad completa desde el cultivo. No hay intermediarios en el origen: lo que Labiatae pone en el frasco es exactamente lo que sus campos y su alambique producen.